Objetivos

La creación del diseño gráfico persigue dos objetivos fundamentales.
El primero, conseguir una presentación clara del mensaje en el que debe imperar el “sentido común”. Buscando simplificar y clarificar el mensaje para hacerlo más eficiente. Para conseguirlo se debe dar forma a los materiales en bruto con los que trabaja, secuenciarlos, ordenarlos y clasificarlos, aportar una jerarquía. Indicando mediante la escala, el color y la composición, los temas y asuntos que el diseñador quiere que el espectador o usuario comprenda.

El siguiente objetivo al abordar un trabajo es la de “crear la diferencia”. El producto, la empresa o el evento deben ser fácilmente reconocibles y únicos, identificarse como singulares entre miles distintos.

El diseñador quiere que su trabajo destaque no solo respecto al trabajo de otros profesionales sino también respecto al suyo. La tendencia a crear la diferencia es implacable; en todo diseñador se encuentra muy enraizada una necesidad de impactar, de atrapar la fuerza de una forma visual que sea nueva.

Empuja a la renovación constante del lenguaje y conduce al diseñador hacia la investigación de nuevas formas tipográficas o nuevas combinaciones de color; a encontrar distintas maneras de escapar o romper con los estereotipos; construir nuevas tipografías o encontrar formas inéditas de conjugar palabras e imagen.